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Gestión de las heridas > Tratamiento y cuidado > Influencias sobre la curación de la herida

Factores de influencia

El estado de la herida y la calidad del tratamiento, asi como las condiciones físicas y del entorno del paciente, son también factores que determinarán la evolución del proceso de curación de la herida.

Aún cuando el organismo humano se encuentre básicamente en disposición de poder curar heridas mediante sus propios medios, esta capacidad presenta grandes fluctuaciones individuales, dependiendo del estado general del organismo afectado, así como también del origen de la herida y de las características que de allí se deriven.

Las condiciones genéricas surgen como consecuencia del estado físico en el que se encuentra previamente el individuo en cuestión. En este sentido su relevancia en lo que atañe a la evolución de la curación se expresa de distintas maneras, algunas «influencias » pueden ser incluso el propio factor desencadenante para que se origine la herida.

Edad del paciente

Mediante investigaciones clínicas se ha podido concluir que la edad fisiológica alarga los procesos de curación de la herida como consecuencia de la reducción general de las actividades celulares, lo cual puede traducirse asimismo en un empeoramiento de los resultados de curación. Sin embargo, las alteraciones en la curación de la herida propiamente dichas se derivan en la mayoría de los casos de la multimorbilidad, cuadros inmunológicos deteriorados y frecuentemente alimentación deficiente, causadas por la edad avanzada. En la senectud inevitablemente se producen también muy a menudo heridas ulcerosas como consecuencia de enfermedades metabólicas, afecciones vasculares y tumores. En tales casos se debe contar con el correspondiente deterioro de la tendencia curativa.

Estado nutricional

La curación de la herida se ve perjudicada cuando no se hallan disponibles las cantidades necesarias de nutrientes y sustancias nutritivas (proteínas, calorías, vitaminas y minerales), indispensables para poder llevar a cabo el intenso metabolismo de la herida. Si, por ejemplo, la cantidad ingerida de proteínas es insuficiente, entonces la síntesis de proteínas disminuye y con ella se ve reducida también la proliferación de las células del tejido de granulación y, sobre todo, del sistema inmunológico. Por este motivo, un déficit proteico perjudica enormemente todo el proceso de la curación de heridas.

Las enfermedades, especialmente las infecciones y las úlceras crónicas, revierten el metabolismo a su estado catabólico a través de la producción de citocinas, lo que desemboca en una malnutrición. El cuerpo dispone entonces de muy pocos nutrientes con los que producir la energía necesaria para la curación de la herida.

Estado inmunológico

Los procesos de defensa inmunológica tienen una gran importancia en el marco de la curación de heridas. Es por ello que las afecciones o defectos en el sistema inmunológico causan una elevada propensión a que se produzcan alteraciones en la curación de la herida y complicaciones infecciosas. Los síndromes de inmunodeficiencia adquirida o bien los defectos imnunológicos pueden surgir a través de traumas quirúrgicos, infecciones parasitarias, bacterianas o víricas, pero también después de fases de desnutrición o de carencias nutricionales, tras grandes quemaduras, lesiones causadas por radiaciones ionizantes, tras entero o nefropatías con un considerable déficit proteico y tratamientos citostáticos inmunodepresivos.